- Molins, con el apoyo de la Fundación Felisa, prioriza la rehabilitación de hogares de familias vulnerables y zonas básicas para que puedan regresar de manera segura a sus casas este 2026.
Molins, patrocinador de AISLA, está contribuyendo a la recuperación de hogares afectados por la DANA, trabajando para devolver seguridad y normalidad a las familias y que puedan empezar 2026 con tranquilidad en sus casas. Tras el temporal, que dañó más de 60.900 hogares y desplazó a miles de personas, los trabajos se centraron en reparar cimientos, muros, fachadas y sistemas de impermeabilización, garantizando que los inmuebles recuperaran condiciones de habitabilidad y seguridad.
El proyecto se desarrolló en coordinación con la Fundación Felisa, especializada en la recuperación de viviendas y en el apoyo a personas en situación de vulnerabilidad, lo que permitió coordinar los trabajos de manera eficiente y priorizar a quienes más lo necesitaban, facilitando que pudieran retomar su vida con normalidad tras el desastre.
Tal fue el caso en Paiporta, una de las zonas más afectadas por la DANA, donde una vivienda quedó inundada hasta dos metros y medio. La estrategia técnica desarrollada por Molins permitió abordar el proceso de rehabilitación, garantizando la estabilidad estructural y preparando la casa para futuras emergencias.
La estrategia comienza con un diagnóstico exhaustivo de cada inmueble, evaluando desde los cimientos hasta la cubierta. Se identifican daños estructurales, humedades persistentes o riesgo de moho, utilizando herramientas que permiten detectar problemas invisibles a simple vista.
Además, se realiza un secado profundo de los materiales y la retirada segura de elementos dañados, como aislamientos, placas de yeso, maderas o suelos porosos. Las instalaciones esenciales, como electricidad, fontanería o climatización, también son inspeccionadas, y la limpieza final elimina bacterias, virus y esporas arrastradas por el agua.
En la fase de reconstrucción, se aplican soluciones especializadas. En cimentaciones, se rellenan huecos y se recupera la capacidad portante. Muros y pilares dañados reciben refuerzos para recuperar su forma y resistencia. En entornos con alta humedad o salinidad, se protegen las estructuras de la corrosión.
El tratamiento de humedades por capilaridad combina barreras y morteros que permiten un secado duradero y mantienen los muros transpirables. Finalmente, se aplica una impermeabilización adaptada a cada zona de la vivienda, ya sea en garajes, terrazas o cubiertas.