Desde 2014, el sector de la construcción en España ha experimentado una recuperación sostenida de sus niveles de afiliación, logrando superar finalmente el estancamiento derivado de la crisis de 2008. Sin embargo, el volumen de contratación ha caído recientemente debido al impacto de la pandemia y a la reforma laboral, que ha reducido la temporalidad en el sector. Actualmente, el sector se enfrenta al reto de equilibrar esta mayor estabilidad laboral con un déficit de mano de obra cualificada, en un contexto donde el impulso de la obra nueva y los fondos europeos exigen una capacidad de ejecución que la demografía del sector aún lucha por cubrir.
Conforme a la información aportada por las personas expertas consultadas para el Informe del mercado de trabajo en España en 2026, la construcción se perfila como uno de los sectores con una previsión de crecimiento más elevado. Tras un 2023 marcado por un crecimiento modesto (+1,1 %), el sector de la construcción se reactivó en 2024 y alcanzó un avance del 4,8 %. Para 2026, se prevé que el elevado déficit acumulado de vivienda y la moderación de los tipos de interés impulsen un fuerte crecimiento del sector (+3,8 %).
Asimismo, se concluye que el empleo ha experimentado un claro repunte, aunque sin alcanzar todavía los niveles previos. Este crecimiento, presente tanto en la edificación como en la ingeniería civil, se sitúa en un 25 % durante los últimos siete años, superando notablemente el incremento del 16 % registrado en el conjunto de la economía.
La construcción se consolida como uno de los 12 sectores clave para el empleo en España en 2026, según previsiones de los expertos consultados. La rehabilitación energética, la demanda de vivienda y los fondos europeos impulsan el sector mientras que la falta de relevo generacional es el gran reto.
Al igual que otros sectores estratégicos, la construcción enfrenta una brecha creciente entre la oferta y la demanda laboral, particularmente en los oficios técnicos especializados. Es relevante que las personas expertas consultadas destaquen las buenas perspectivas de ocupaciones como Albañiles, Fontaneros, Electricistas, así como Especialistas en eficiencia energética. Asimismo, estas profesiones se consideran idóneas para el autoempleo. La escasez de personal cualificado no solo responde a la jubilación de una generación experimentada, sino también a una crisis de percepción: los trabajadores más jóvenes suelen optar por sectores de servicios o tecnología, atraídos por condiciones que perciben como más seguras, menos físicas o con mayor prestigio social.
Esta falta de mano de obra genera un efecto dominó que compromete la viabilidad del sector: los plazos de entrega se dilatan, los costes operativos aumentan y la calidad técnica se ve amenazada.
En definitiva, el sector de la construcción ha experimentado una recuperación progresiva desde la crisis de 2008, pero se enfrenta a retos sustanciales como la falta de mano de obra cualificada y la falta de relevo generacional. A pesar de la reactivación impulsada, la escasez de técnicos especializados podría frenar su crecimiento. Para asegurar la sostenibilidad y crecimiento futuro habría que invertir en formación especializada y mejorar las condiciones laborales de los trabajadores.
