Una cubierta destinada a la circulación o estacionamiento de vehículos plantea exigencias muy distintas a las de una cubierta convencional. Sobre el aislamiento no solo actúan las condiciones térmicas y la humedad propias de cualquier cerramiento exterior: también debe responder ante cargas mecánicas elevadas derivadas del tráfico y la permanencia de vehículos.
Por eso, la elección del aislamiento térmico y la correcta configuración de las distintas capas de la cubierta son especialmente importantes en aparcamientos sobre edificios, cubiertas de uso rodado o espacios urbanos construidos sobre zonas ocupadas.
Aislamiento térmico y protección de la impermeabilización
En este tipo de cubiertas, el aislamiento cumple una doble función. Por una parte, permite reducir las pérdidas energéticas de los espacios situados bajo la cubierta. Por otra, en una configuración de cubierta invertida, contribuye a proteger el sistema de impermeabilización frente a posibles daños mecánicos.
Esta protección sigue siendo relevante incluso cuando el espacio inferior no está climatizado. El aislamiento situado sobre la impermeabilización ayuda también a limitar el riesgo de condensaciones en el techo de los espacios inferiores.
Para el instalador, esto obliga a entender la cubierta como un sistema completo. La resistencia térmica es importante, pero no es el único criterio a considerar: hay que valorar igualmente las cargas previstas, la resistencia mecánica del aislamiento, la evacuación del agua y el acabado final de la cubierta.
La resistencia a compresión, un criterio fundamental
No todos los materiales aislantes son adecuados para una cubierta destinada al tráfico rodado. En este tipo de soluciones, la resistencia a la compresión adquiere una importancia especial, ya que el aislamiento debe soportar las cargas transmitidas por las distintas capas de la cubierta y por los vehículos que circulan o permanecen sobre ella.
Según FIBRAN, la resistencia necesaria dependerá del tamaño y distribución de las cargas y del tipo de acabado previsto. Para estas aplicaciones pueden requerirse aislamientos con resistencia a compresión alta, de 500 kPa, o extremadamente alta, de 700 kPa. Esto obliga a comprobar siempre que el producto especificado corresponde realmente a las solicitaciones previstas en el proyecto. No basta con seleccionar el aislamiento únicamente por su conductividad térmica o por el espesor necesario para alcanzar una determinada resistencia térmica.
En una cubierta accesible a vehículos, la prestación mecánica pasa a formar parte de los criterios esenciales de selección.
La evacuación del agua y la formación de pendientes
Otro punto crítico es garantizar una correcta evacuación del agua. Como en cualquier cubierta plana, debe evitarse la acumulación prolongada de agua y conducirla correctamente hacia los puntos de desagüe previstos. Para ello es necesario disponer una pendiente adecuada.
FIBRAN plantea dos posibles configuraciones para resolver esta cuestión: los sistemas CLASSIC y OPTIMO. En el sistema CLASSIC, la formación de pendientes se realiza de manera convencional mediante morteros de cemento. Sobre esta capa puede disponerse posteriormente el sistema de impermeabilización y el aislamiento correspondiente. Se trata de una solución habitual en obra, aunque la formación de pendientes mediante mortero añade peso y espesor al conjunto de la cubierta.
El propio aislamiento como formación de pendientes
Como alternativa, el sistema OPTIMO permite generar la pendiente mediante placas de aislamiento FIBRANxps INCLINE de espesor variable. Estas placas de poliestireno extruido incorporan una inclinación del 1,67 %, de manera que la propia capa aislante participa en la formación de la pendiente necesaria para la evacuación del agua. Esta solución permite reducir el peso asociado a las capas tradicionales de formación de pendientes y, al mismo tiempo, aprovechar ese espesor para mejorar el aislamiento térmico de la cubierta.
Desde el punto de vista de la instalación, este sistema exige respetar la disposición prevista de las placas para conducir correctamente el agua hacia los puntos de evacuación. La colocación del aislamiento deja así de ser únicamente una cuestión de continuidad térmica y pasa también a intervenir directamente en la geometría de la cubierta.
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Una ejecución en la que cada capa cuenta
Las cubiertas destinadas a la circulación y permanencia de vehículos requieren una ejecución especialmente cuidadosa. El soporte debe encontrarse correctamente preparado y las placas aislantes deben colocarse asegurando la continuidad del aislamiento. También debe respetarse la disposición de pendientes, encuentros y puntos de evacuación previstos en proyecto. Además, antes de ejecutar la solución es fundamental comprobar que la resistencia mecánica del aislamiento es adecuada para las cargas previstas.
En este tipo de cubierta, los errores de ejecución pueden afectar no solo al comportamiento térmico del cerramiento, sino también a la evacuación del agua y al funcionamiento del conjunto constructivo. Por eso, aislamiento, impermeabilización, formación de pendientes, drenaje y acabado final deben entenderse como partes de una misma solución.
En una cubierta destinada a vehículos no basta con alcanzar una determinada prestación térmica. El aislamiento queda sometido simultáneamente a humedad, variaciones de temperatura y cargas mecánicas importantes. Elegir correctamente sus prestaciones y ejecutar cuidadosamente cada una de las capas es fundamental para garantizar el comportamiento de la cubierta y mantener sus prestaciones durante su vida útil.


