El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana ha confirmado la prórroga de las deducciones fiscales por obras de rehabilitación energética en viviendas. Se trata de una medida especialmente relevante para propietarios y comunidades que estén valorando intervenir en la envolvente térmica de sus edificios. Esta ampliación del plazo supone más margen para planificar actuaciones y, sobre todo, una nueva oportunidad para impulsar intervenciones que reduzcan el consumo energético y mejoren el confort en las viviendas. Para el sector del aislamiento, el mensaje es claro: la eficiencia energética sigue siendo una prioridad política y económica.
¿Qué permiten estas deducciones fiscales?
Las deducciones están vinculadas a actuaciones que acrediten una mejora real del comportamiento energético del inmueble. En términos generales, se exige:
- Reducción de la demanda de calefacción y refrigeración.
- Mejora de la calificación energética del edificio.
- Justificación técnica mediante certificado energético antes y después de la actuación.
No se trata de reformas estéticas, lo que se pide son intervenciones que deben tener un impacto medible y verificable en el rendimiento energético. Aquí es donde el aislamiento térmico adquiere un papel determinante.
El aislamiento, pieza clave para cumplir los requisitos
Para lograr los porcentajes de reducción exigidos por la normativa fiscal, en la mayoría de los casos, actuar sobre la envolvente térmica es la medida más eficaz.
Intervenciones como el aislamiento de fachadas (SATE, insuflado en cámara, trasdosados), el aislamiento de cubiertas, la mejora del aislamiento en suelos o forjados o la eliminación de puentes térmicos permiten reducir significativamente la demanda energética del edificio, facilitando el acceso a la desgravación por rehabilitación energética. Sin una envolvente correctamente resuelta, muchas otras actuaciones pierden efectividad. Por eso el aislamiento no es complementario: es estructural.
Una oportunidad para propietarios y para instaladores profesionales
La prórroga ofrece más tiempo para que los propietarios tomen decisiones informadas. Pero también implica responsabilidad técnica. Para acceder a la deducción es imprescindible diseñar correctamente la actuación, garantizar su ejecución conforme a criterios técnicos exigentes y acreditar la mejora energética obtenida.
Esto refuerza la necesidad de contar con empresas instaladoras especializadas, con conocimiento técnico y experiencia en rehabilitación energética. El mercado se profesionaliza. Y eso beneficia a quienes trabajan con rigor.
Impacto en el sector del aislamiento
Desde la perspectiva sectorial, la prórroga:
- Mantiene el estímulo a la rehabilitación energética.
- Favorece intervenciones integrales en la envolvente.
- Refuerza la competitividad de soluciones de aislamiento de calidad.
- Contribuye a los objetivos de descarbonización y reducción de consumo energético en el parque edificado.
Además, ofrece un argumento comercial sólido para las empresas instaladoras: la mejora energética no solo reduce consumo y emisiones, también tiene un incentivo fiscal directo. Y eso facilita la toma de decisión del cliente.
Rehabilitación energética 2025: momento estratégico
España tiene uno de los parques edificatorios más envejecidos de Europa. Mejorar su comportamiento energético es una necesidad económica y ambiental. La continuidad de las deducciones fiscales confirma que la rehabilitación energética seguirá siendo un eje estratégico en los próximos años. En este contexto, el aislamiento térmico se consolida como una de las intervenciones más rentables y con mayor impacto inmediato en ahorro energético y confort.
El papel del instalador profesional
Desde AISLA insistimos en la importancia de que las actuaciones destinadas a acogerse a la desgravación por rehabilitación energética sean ejecutadas por instaladores profesionales. Una correcta evaluación inicial, un diseño técnico adecuado y una ejecución rigurosa son determinantes para que la mejora energética sea real y certificable. Sin duda, la prórroga es una oportunidad para el sector.
La ampliación de las deducciones fiscales por rehabilitación energética no es solo una medida administrativa. Es un mensaje claro: la eficiencia energética sigue siendo prioritaria. Para el sector del aislamiento supone una oportunidad estratégica para reforzar su papel en la transformación del parque edificatorio. Desde AISLA animamos a propietarios, comunidades y profesionales a informarse adecuadamente y a contar con empresas instaladoras especializadas que garanticen el cumplimiento de los requisitos técnicos y la obtención efectiva de la deducción.
